martes, 26 de marzo de 2013

Fuerza centrípeta.

La madera estaba seca, hacía tiempo que no llovía.
Solo hizo falta un poco de fuerza  e imaginación para que prendiera.
Llameaba.
Se alimentaba de los silencios que dejaba pendurando en el aire y de alguna que otra hoja de otoño.


Obviamente eso no fue suficiente.
Dejó de tener sentido cuando ya no había nada a lo que alumbrar, nada que calentar.
No había sombras, tan solo una lucecita que se iba consumiendo.


Nadie se acordó de echarle leña. No era la mejor opción.
El otoño había pasado de largo hacía tiempo, también estaba ocupado con asuntos más prometedores.

En un último acto desesperado aspiró la esperanza que alguien había dejado plasmada en una hoja de papel cercana, olvidada por casualidad en los viejos tiempos.
Imbécil.
Eso le costó todo lo que poseía.



No hay comentarios:

Publicar un comentario